Los falsos amigos pueden perjudicar a tu salud

Los falsos amigos pueden perjudicar a tu salud

He aquí una historia real que bien narra cómo el mal uso de una palabra puede llevar a una situación terriblemente embarazosa, aunque, para los que no la han vivido y solo la han escuchado,  divertidísima. Ocurrió en nuestra ciudad de Granada, y afectó en sus propias carnes a un amigo y profesor de español para extranjeros que llamaré aquí “Pedro” para conservar su anonimato.

¿Qué es un falso amigo?

Un falso amigo no sólo es una persona que finge ser tu colega mientras no te quiere. Son también muchas palabras de muchos idiomas extranjeros. Te caen bien porque se parecen al español.

En francés, muchas palabras son amigas de verdad: por eso puedo escribir «  l’apprentissage du français est passionnant » y no necesito traducirlo a nadie porque esta frase es casi transparente. ¡Pero que no se te duerma la atención! No te fíes de manera ciega a todas esas palabras que PARECEN amigas. Podría tener consecuencias muy… notables.

Un día de trabajo como cualquier otro…

…mi amigo “Pedro”, entonces profesor en una escuela de español para extranjeros de Granada, llegó a clase con un ligero resfriado.

En aquella época, su grupo de clase contaba con un joven francés muy atento a los demás, al ver a nuestro protagonista un poco pálido, le preguntó: «¿Pedro, qué te pasa? ¿Estás mal?”, a lo cual el profesor contestó sencillamente “estoy un poquito constipado, nada más”. “¡Estás constipado! Justamente tengo aquí una píldora mágica que lo va a solucionar todo”, dijo el alumno. “No, no, gracias, no suelo tomar medicamentos” contestó el maestro. Pero el estudiante insistió tanto que Pedro, como para poder hacer avanzar la clase de una vez, se rindió y se tomó la funesta píldora.

La clase seguía como si nada, y de repente…

…en medio del silencio gramatical que reinaba en el aula, los alumnos concentrados en sus ejercicios fueron sorprendidos por un sonoro gorgoteo saliendo de la tripa de Pedro. Pedro, atónito, hizo el paripé.

Dejó pasar un máximo de segundos posibles y desapareció corriendo para aliviar sus entrañas en el aseo más cercano. De vuelta a clase, avergonzado, agradeció en su corazón la educada complicidad de los alumnos, que hacían como si nada. Pero a los 5 minutos el ruidoso gorgoteo reapareció, seguido casi inmediatamente por la necesidad de escapar del aula.  Para Pedro, la situación era insostenible.

Tomó la decisión de abandonar a sus alumnos a favor de la aseguradora intimidad de su casa. Le costó un taxi y unos cuantos minutos más de sudor y retenciones desesperadas. Y cada cual sabe que en aquellos momentos las llaves de la casa deciden enterrarse en los más recónditos pliegues de tu mochila… Finalmente Pedro alcanzó el asiento de destino y allí pudo soplar.

Dónde Pedro se enteró de lo que le estaba pasando…

… fue en la clase de español al día siguiente. El francés le preguntó, triunfador: «¿Qué tal, Pedro, ya no estás constipado verdad?» Pedro, sorprendido contestó: “Sí, constipado estoy todavía! Y deshidratado, y sin comer desde hace 24 horas!”  “Venga Pedro, dice el gabacho, ayer todos entendimos que ya no estás constipado. Vas al baño y todo!” Pedro de repente sacó su mirada más maleante hacia el estudiante y dijo con autoridad “Tráeme tu diccionario francés-español” (los Smartphones no existían en la época). Con sus rudimentos de francés, supo que tenía que buscar la palabra “constipé”. Y cómo algunos lo habréis intuido, aquí es lo que se leyó: Constipé: adj.– aux selles trop dures – estreñido, estreñida – Ex: Lorsqu’on est constipé, il faut boire des jus de fruits.